Hoy el debate entre, por un lado, universalistas, neoilustrados y, por otro, defensores de la teoría crítica de la raza, de la justicia social, decolonial, del generismo queer, de la cultura woke y de la cancelación, vuelve a reeditar el enfrentamiento modernidad/postmodernidad. Se tilda a los primeros de defensores de una modernidad colonial y un occidentalismo imperialista, y estos a su vez a los segundos de postmodernos, relativistas y sectarios.
Ante esta polarización, bueno será tornar la vista a atrás y matizar ciertos aspectos de la modernidad y de la postmodernidad no tomados en cuenta y ridiculizados por cada uno de los sectores enfrentados. Solo desde la justa percepción de esas aportaciones positivas podremos construir la síntesis superadora transmoderna.

