En esta novela, mezcla de realidad y ficción, el mito se diluye en hombre, el artista se humaniza, y la maraña compleja de su personalidad, que derivó en una vida de excesos y autodestrucción, se desembrolla para aclarar nuestras dudas y alimentar nuestra compasión hacia él. Su triangulación familiar, con su madre y su padre, su relación con el coronel Parker, con Priscilla, con la Mafia de Memphis y con sus fans, se muestra transparente, reveladora para nuestra conciencia, y nos ayuda a imaginar lo que Elvis pudo necesitar para convertirse en una persona sana, sin perder su singularidad como artista.

