DEL 25 DE ABRIL AL 5 DE MAYO DE 2019

Anna Chover: “La gente no sabe tratar con mujeres libres”

29-04-2019

“La gente no sabe tratar con mujeres libres”, ha afirmado esta mañana la escritora Anna Chover en la mesa redonda “Dones i literatura”, que se ha celebrado en la Fira del Llibre y en la que también han participado las autoras Anna Oliver Borrás, Emilia Bolinches, Encarna Sant-Celoni Verger, Teresa Broseta, y ha moderado Rosa Roig. Las razones por las que escriben las mujeres y las medidas necesarias para fomentar la igualdad en el mundo literario han centrado el debate.

Tras citar a Montserrat Abelló y Virginia Wolf, y antes de ceder la palabra a las participantes, Rosa Roig (Sueca, 1962) ha introducido varias cifras sobre la posición de las mujeres en la literatura. Según datos aportados en una conferencia por Verònica Cantó, secretaria de la Academia Valenciana de la Lengua, solo un 17% de los premios literarios valencianos otorgados entre 2000 y 2017 correspondió a mujeres frente al 83% de hombres. Por otra parte, según la investigación de Ana López-Navajas, las mujeres solo representan el 7,6% de los contenidos de ESO, mientras que en la asignatura de valenciano solo alcanzan el 4%. “De las 81.391 obras publicadas en 2016, se estima que solo en torno al 10% corresponde a mujeres”, apunta la autora de Isabel vol ser escriptora. Isabel de Villena (Ed. 96) i Contem històries de dones d’ací (Vincle). “Nuestra función es deshacer relatos hegemónicos”, ha destacado.

“Partimos de una discriminación por ser mujeres; partimos de una discriminación doble las que escribimos en valenciano; si eres lesbiana, sufres una discriminación triple, y así etc.”, ha denunciado Encarna Sant-Celoni Verger (Tavernes de Valldigna, 1959), quien presenta como cotraductora en la Fira Vint-i-un poemes d’amor, de Adrienne Rich, y afirma que escribe por placer. Para Anna Chover (Almàssera, 1976), “la escritura es un acto de soledad y de construcción de mi misma. Escribo para vivir”. La autora de literatura erótica y del libro de poemas Carn de ficcions (Onada) está en contra del concepto de literatura femenina y cree necesario “romper el tópico de que las mujeres que nos dedicamos a la erótica somos idiotas”. “La gente no sabe tratar con mujeres libres”, lamenta.

Emilia Bolinches es periodista pero no se sintió escritora hasta que publicó su primer libro, pese a que todos los días escribía en la redacción y al llegar a su casa todo tipo de géneros, desde poesía a narrativa y teatro. “No llegué a publicar porque tenía vergüenza. En nuestra época no teníamos referentes y tampoco como periodista, a excepción de Beatriz Civera de la que no sabíamos nada”, cuenta la biógrafa de Pilar Soler. Rebelde con causas (PUV). Las seis autoras acusan precisamente la falta de referentes literarios femeninos. Teresa Broseta aporta, en cambio, una visión más optimista al haberse criado en una familia de mujeres educadas en la cultura y en un colegio teresiano donde la imagen de referencia era una santa representada con una pluma. En ese sentido, la escritora de literatura infantil y juvenil, y de obras como Poesia de nit i de dia (Andana) y Supermara, superheroína al ataque (Algar), considera que es necesario que visiten las escuelas para que los alumnos y alumnas conozcan a las autoras de la literatura contemporánea. Por su parte, Anna Oliver Borrás dice que escribe “para explicarme el mundo”. Su última obra publicada es Parlem de amor? Tu tries (Ed. 96).

En cuanto a las medidas para propiciar la igualdad de las mujeres en la literatura, Sant-Celoni cree necesario propiciar y exigir cambios en el lenguaje; así como exigir la presencia de mujeres en mesas redondas y no solo en las temáticas, y “cultivar el arte de la complicidad femenina”. Anna Chover apunta que “todavía cuesta incluir en la literatura infantil la diversidad afectiva sexual” y Teresa Broseta añade que puede encontrase pero como problema y hay que normalizarla”. Asimismo anima a “vigilar la mercantilización del movimiento por la igualdad”. Para Emilia Bolinches es importante llamar a la movilización de las asociaciones y de las mujeres preocupadas por su discriminación en la cultura, y pide revisar los libros de texto, así como fomentar el nombre de mujeres en los clubs de lectura. También reclama un mayor número de mujeres en la sección de opinión e información de los medios. Oliver Borrás invita, en cambio, a supervisar las recomendaciones de las bibliotecas públicas y de los centros de educación públicos que en ocasiones pueden reproducir estereotipos de género. Además opina que es fundamental penetrar en el mercado de los booktubers porque son los prescriptores actuales, sobre todo entre la juventud.