Joan M. Oleaque: Es necesario «reconciliarse» con la Ruta del Bakalao

28-04-2018

La Ruta del Bakalao o Ruta Destroy protagoniza esta tarde una de las mesas redondas celebradas en la Fira del Llibre. En el encuentro, conducido por Emili Piera, participan Eugenio Viñas (Alaquàs, 1985), Joan M. Oleaque (Catarroja, 1968) y Carlos Aimeur (València, 1972); tres periodistas que durante los últimos años han abordado este fenómeno a través de distintos formatos. Viñas es autor del podcast València Destroy, en Podium Podcast; Aimeur publicó en 2015 la novela Destroy: el corazón del hombre es un abismo (Izmir); y Oleaque elaboró en 2004 el pionero ensayo En èxtasi (Ara Llibres), editado el año pasado en castellano por Barlin Libros.

Los tres autores coinciden en señalar dos fases fundamentales en la Ruta. “De 1978 a 1991 vive su lado luminoso, vanguardista y transgresor. Pero llega un momento en que esa vertiente independiente y underground se pervierte. Es entonces cuando se masifica, se mercantiliza y pierde sus inquietudes culturales”, señala Viñas con motivo de la mesa redonda. “La Ruta tuvo éxito por la calidad del producto que ofrecía, pero acabó entrando en decadencia y convirtiéndose en una parodia de sí misma”, apunta Aimeur, quien comenzó a escribir su novela siendo adolescente porque veraneaba en una zona cercana a algunas de las discotecas más emblemáticas de la época. “Veía una riqueza de matices en la realidad que quería reflejar. Nostalgia la justa, mi objetivo era poder realizar un retrato honesto sobre el ascenso y caída de ese fenómeno”, ha explicado.

La estigmatización mediática de esa etapa es otro de los puntos que destacan los tres periodistas. Así, según Viñas, “la Ruta fue demonizada, forma parte de la leyenda negra valenciana. De hecho, en la sección de sucesos de los informativos se hablaba de la Guerra de Bosnia y de la Ruta del Bakalao”. “La prensa lanzó una imagen desvirtuada e injusta que contribuyó a generar muchos prejuicios contra los valencianos”, ha denunciado Aimeur.

Respecto al reciente interés por conocer lo que supuso la Ruta, Oleaque considera que es consecuencia de dos factores: por una parte, “la curiosidad, a nivel social, por saber más sobre la cultura de los años 80”; por otro, a raíz de cierto cansancio con la música electrónica actual, “mucha gente quiere encontrar las raíces de esos sonidos, sus versiones más primitivas que dieron lugar a todo lo que vino después. Y debemos recordar que València estuvo en el origen de eso”. En este sentido, el escritor considera que es necesario “tomarse en serio todo lo que sucedió en esa época y reconciliarse con ella”.